Libros y lecturas: La playa de los ahogados
La playa de los ahogados
No puedo evitar que el inspector de policía gallego Leo Caldas sea, junto a su ayudante el aragonés Rafael Estévez, uno de mis detectives favoritos, gracias a su entrañable personaje. Y confieso también que, gracias a este dispar dúo, me he reído a carcajadas, leyendo algunos de los pasajes de los dos libros, en los que ellos son los protagonistas.
Y es que el inspector y su ayudante forman una pareja divertida y antagónica, en la que los tópicos regionales marcan el carácter de ambos. No falta nunca ni el sentido de humor ni la ironía, a pesar de ser La playa de los ahogados (2009) una gran novela policíaca, donde la trama y el misterio te atrapan desde la primera página. En el año 2015 se ha llevado al cine, con Carmelo Gómez en el papel de Leo.
Leo, lacónico, tranquilo, melancólico y sincero, es hijo de un bodeguero y huérfano desde niño. Compagina su trabajo como inspector con el de locutor en el programa radiofónico Patrulla en las ondas. Fumador empedernido, es amante de la buena mesa y del buen vino. No ha podido aún olvidar a Alba, su expareja. Como policía se implica emocionalmente demasiado en la investigación
Por el contrario, Rafael es impulsivo, irascible y ocasionalmente violento. Lo han trasladado forzosamente a Vigo y no acaba de entender el carácter gallego. No soporta las cuestas de la ciudad, ni el clima gallego y, por supuesto, tampoco la ambigüedad de su jefe. Motivos todos ellos suficientes para hacerle perder los nervios con facilidad.
El autor es el también gallego Domingo Villar (1971), que escribe sus obras en gallego, y que traduce él mismo al castellano. Trabajó como guionista de cine y de televisión en Madrid, compaginándolo con su faceta de crítico gastronómico en programas radiofónicos.
La radio y la gastronomía están muy presentes en todo el libro. Gracias al texto olemos y comemos sardinas con cachelos, carne al caldero, paté con garbanzos, empanadas, vieiras y decenas de platos más. Y es que Galicia, sus paisajes, sus gentes, sus costumbres y su gastronomía son personajes fundamentales de la novela.
En una playa gallega aparece el cadáver de un marinero maniatado y ahogado. En un principio, todo apunta a un suicidio. La novela nos hace partícipes del aroma del mar, de los singulares paisajes gallegos, y del ambiente que rodea a nuestros investigadores. En el libro habla tanto la trama como el medio, los personajes, o la acción.
La
playa de los ahogados
es una magistral novela policiaca, agradable, entretenida, costumbrista, de ritmo
lento y tranquilo que se deja querer desde la primera línea. En
zapatillas o en zapatos esperamos con ansiedad la nueva novela del
autor, que se hace ya mucho de rogar.







