Jardinería: Como un patio cordobés

Como un patio cordobés

No es un patio, no es Andalucía y, por descontado, no es Córdoba, pero, sin embargo, lucen los geranios como si lo fueran. Y es que estas maravillosas plantas adornan las ventanas y la terraza de mi casa santanderina, llenándola de alegría, color, vida y belleza.




En la entrada del martes, 3 de octubre de 2017, titulada El geranio hablamos de esta planta, explicando algunas de sus características. Hoy En zapatillas o en zapatos nos vamos a limitar a disfrutar de la belleza de estas plantas, que mi familia tiene la inmensa fortuna de custodiar y de contemplar cada día. Todas estas fotos se han hecho esta mañana, a las siete, cuando el día despertaba.




Estos días, nuestros geranios lucen con todo su esplendor. Pero lo cierto es que somos afortunados todos los meses de años, porque, en las cuatro estaciones, estas plantas nos regalan numerosas flores. Resulta increíble que podamos mantener floridos los geranios durante todo el año, a pesar del frío, del viento y del agua.




Lo más sorprendente de este espectáculo floral, es que algunas de estas plantas tienen más de catorce años, ya que las plantamos cuando nos fuimos a vivir a esta casa. Las más jóvenes ya han cumplido los seis años. Curiosamente, estas últimas las pusimos una tarde extremadamente calurosa del mes de agosto, en contra de todo principio racional de jardinería.




Para mantener así de espléndidos y de efectistas los geranios, se requieren únicamente unos mínimos cuidados, que se reducen a regarlos muy poco en invierno y otoño y algo más en primavera y verano, abonarlos varias veces en el año y tratarlos periódicamente contra las plagas.




A lo largo de estos años, a partir de dos colores, el rojo y el blanco, las plantas han sido injertadas y mezcladas entre sí, dando lugar, en la actualidad, a una gran variedad de tonos. El contraste entre las flores y las diferentes escalas de verde de las hojas crean una maravillosa sintonía cromática.




Ni que decir tiene, que estas ventanas junto a la pequeña terraza, gracias a estos llamativos y vistosos geranios, son la envidia del vecindario. Cuesta creer que sobrevivan tan hermosos año tras año.




Este vergel y oasis en medio en la ciudad se ha logrado por la tenacidad y la constancia en el cuidado de estas plantas. Como seres vivos que son los geranios, no podemos abandonarlos a su suerte o tirar la toalla cuando no obtenemos con ellos los resultados esperados.



Estos maravillosos geranios les deben mucho a Mari Paz y a Ofelia, grandes jardineras, que antes y ahora los cuidan y los miman cada día. 

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