Decoración: Una vibrante y joven cocina
Una vibrante y joven cocina
Hacía ya meses que En zapatillas o en zapatos no visitábamos la casa de los jóvenes propietarios. Aprovechando que estaban a punto de celebrar el primer año de la adquisición de su vivienda, nos acercamos. Tuvimos la suerte de compartir con ellos un rato de ocio alrededor de una taza de té marroquí, ciertamente delicioso, antes de iniciar la sesión fotográfica.
Como ya viene siendo habitual, por razones de horario, llegamos al caer la tarde, cuando la inmensa luz que entra por los grandes ventanales no es ni tan brillante ni tan potente como horas antes. Pero, a pesar de este hándicap, la vivienda aún asombraba por su luminosidad. Además, siguiendo la norma impuesta en el blog, no hemos movido ni retirado ni un solo objeto. Retratamos lo que vemos, no lo que preparamos. No existe, por tanto, ninguna puesta en escena para dulcificar y embellecer la viviena.
En esta ocasión nos hemos decantado por la cocina, una de las estancias que más pasiones despierta. Los doce metros de la cocina la hacen de un tamaño superior al habitual en los pisos españoles, cuyos cánones son infinitamente más reducidos que los americanos o canadiense. No es, por tanto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeña. La distribución elegida facilita el flujo de las personas y el perfecto desarrollo de las distintas actividades a desarrollar, sin problemas de falta de espacio o de riesgo de tropezar.
Todo el mobiliario fue hecho a medida por Fernando, un amigo carpintero. El área de trabajo, los electrodomésticos y la zona de almacenaje ocupan en ángulo dos de las cuatro paredes. La ventana está en una de ellas, exactamente en la pared más estrecha. Este hecho impidió instalar en esta zona armarios, pero se aprovechó parte del espacio para instalar la televisión.
Tanto el mobiliario como los electrodomésticos son nuevos. En la cocina solamente se han respetado la puerta, que se pintó de blanco, la ventana, que se arregló, y los azulejos, que se limpiaron en profundidad para darles nueva vida. El suelo, como explicamos en su momento, lo cambiaron los propietarios con sus propias manos.
Una de las cosas que la pareja tenía claro era que deseaban instalar una península alta con almacenaje en la parte inferior y con acceso por dos lados. Fabricada con el mismo material que el resto del mobiliario, acoge bajo sus alas cuatro taburetes, que se suben y se bajan según las necesidades, y que dan a la cocina un aire juvenil, alegre y fresco.
La distribución de los cuadros, de las perchas, de los textiles, de los botes, de las cajas, de los pequeños electrodomésticos y de las plantas no se ha dejado al azar, sino que es el resultado de una planificación previa. La cortina, con vistosos motivos vegetales, cubre únicamente parte de la ventana, con el fin de no obstaculizar las tareas.
Como no podía ser de otra forma, esta cocina es bonita, funcional, cómoda y, sobre todo, hogareña.
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