Decoración: Personalizar un vestítulo
Personalizar un vestíbulo
El vestíbulo o recibidor, sin duda alguna, es el escaparate de las casas. Es la primera
estancia que vemos al llegar a una vivienda, y la impresión que recibimos de
este primer encuentro nos dejará su impronta. No hay nada más desagradable que
una entrada caótica, donde no exista un sistema adecuado a las necesidades de
los residentes. Es imprescindible que haya unos elementos mínimos que nos
faciliten el depósito de los abrigos, los bolsos, los paraguas, los zapatos, o
las llaves.
El
estilo del recibidor nos dirá mucho de lo que nos espera en el resto de la
casa. A menudo, a la hora de decorar nuestras casas, dejamos el vestíbulo,
erróneamente, en un plano muy secundario, por considerar este espacio como un simple lugar de paso, sin gran valor decorativo.
Sin
embargo, el vestíbulo es la pieza de la casa más visitada y la que mayor número
de pistas nos da sobre el estilo que impera en nuestro hogar. La decoración de este
lugar debe estar sumamente cuidada, ser armoniosa y en sintonía con
el resto de la casa, con el fin de alcanzar un equilibrio.
Al
ser una zona de paso y de transición entre el exterior, público, y el interior,
privado, es necesario captar la atención, tanto con los pequeños detalles como
con el mobiliario. Es imprescindible saber elegir los muebles más adecuados y
funcionales, de acuerdo con la ubicación de la vivienda, el tamaño, la luz y
las necesidades de almacenamiento. No debemos recargar el espacio, pero tampoco
dejarlo desangelado.
Cuando
se trata de un vestíbulo con escalera, hay que conseguir sacar partido a está, y
lograr que su diseño sea un elemento esencial en la decoración. Las paredes
blancas iluminan el espacio, a la vez, que lo amplían. Por este motivo, es siempre una apuesta segura.
El recibidor de una casa de pueblo tiene, si cabe, mayor importancia que el de la ciudad. En el campo, este espacio es el gran eslabón entre el mundo exterior, tan próximo, y el interior. En sus muchos o pocos metros hay que custodiar los enseres habituales en las entradas de los pisos de ciudad, más los típicos y necesarios del campo, tales como la regadera, unas cajas con la cosecha recién recogida, los cojines de las sillas cuando llueve, etc.
Hoy En zapatillas o en zapatos os mostramos un recibidor de una centenaria casa de pueblo, concebido a modo de zaguán, Es un amplio espacio alargado, capaz de guardar el calzado, la ropa de abrigo, las botas de agua, los sombreros, y cualquier herramienta que se precise en determinados momentos.
En este sencillo, pero a la vez práctico, vestíbulo se ha apostado por el mobiliario (banco, perchero y estanterías) claro y funcional, donde el continente esté a la vista. La decoración está marcada por el contraste de los colores blanco y rojo, frente a la calidez de la madera de la escalera, pasamanos y puerta principal. Los textiles se limitan a los cojines, las dos pequeñas alfombras y al divertido felpudo.
Destaca por su originalidad el paragüero, una antigua lechera, acorde con el origen ganadero de la vivienda. Los portarretratos familiares, las plantas y la talla de la pared son los únicos elementos puramente estéticos, ya que el reloj y el espejo tienen su razón de ser. Para acentuar la estética de la escalera se recurrió a un conjunto de velas que aportan originalidad y personalidad.















