Decoración: Estrenamos cómoda
Estrenamos cómoda
Después
de cambiar el aspecto de varias mesas, grandes y pequeñas, de seis estanterías, de
una cómoda y de una escalera, empiezo a ser veterana en lavados de cara. Lo
cierto es que el resultado suele ser positivo, a pesar de mi poca paciencia y de las ganas de acabar que muestro, aún antes de empezar la tarea.
Cualquier
actividad manual de entretenimiento, que a la mayoría de la gente le
relaja y le sirve como escape a la rutina, en mi se convierte en una carrera, en
la que no veo el momento de acabar. De ahí, que los plazos de tiempo los
aminore y los detalles de los acabados no resulten tan perfectos como deberían ser.
A
pesar de todas esas imperfecciones, lo cierto es que el cambio dado a los
muebles es siempre espectacular, hasta el punto de parecer que estrenamos
mobiliario. Como ocurre en la actualidad con la ropa, se ha acabado el concepto
de “para toda la vida” a la hora de comprar un mueble.
Preferimos
adquirir mobiliario de menor calidad, que responda al diseño actual, y
reemplazarlo por otro cuando la moda lo convierta en obsoleto. Como, además, varias
multinacionales ofrecen diseños muy funcionales a bajo coste, es bastante sencillo cambiar el
aspecto de nuestras viviendas, con poca inversión, tantas veces como queramos.
Ahora los muebles de hace varias décadas, no macizos y con lacas poco afortunadas, nos parecen viejos, feos, decadentes y oscuros.
Para paliar el envejecimiento que estos muebles de serie ocasionan a nuestras viviendas, necesitamos sustituirlos o adaptarlos a los gustos y tendencias actuales. A menudo, para conseguir este objetivo, el mueble ha de perder parte de su encanto.
En
esa línea me he movido para actualizar y aligerar un mueble, que hace años me
encantaba pero que, desde hace tiempo, había dejado de gustarme porque oscurecía, sin justificación, un bonito rincón. Así que, contra viento y marea, recurrí, una vez
más, a la pintura a la tiza para darle una nueva imagen. La transformación ha sido
afortunada y he conseguido traer la cómoda al presente, a pesar de que sus
líneas no sean tan sencillas ni tan limpias como me gustaría.
Una
vez más, En zapatillas o en zapatos os mostramos cómo está en nuestras
manos renovar y cambiar aquello que nos disgusta.











