Nuestras mascotas: Los colegas del barrio
Los colegas del barrio
Quien tiene un perro sabe que hay
que sacarlo a la calle, al menos tres
veces al día, por la mañana, al mediodía y por la tarde, para permitirle cumplir con sus
necesidades fisiológicas. Recoger sus
excrementos es nuestra obligación, y una cuestión de civismo y de
responsabilidad dejar limpia la vía pública. Por ese motivo, la mayoría de los
propietarios de perros guardamos bolsas en todos los bolsillos de nuestros abrigos, chaquetones, chaquetas y pantalones.
Pero permitirle hacer sus necesidades no es pasearlo. Para salir de paseo con nuestra mascota debemos elegir la hora del día que mejor nos convenga, para compartir juntos un tiempo de descanso y de disfrute, que es un regalo para el perro y un alto en nuestra vida sedentaria. No debemos entender el paseo como una obligada tarea, sino como la oportunidad de fraternizar con nuestro perro, en un escenario distinto al doméstico.
Sacar a pasear el perro es una rutina que genera en el animal bienestar y le da una mayor
calidad de vida. El paseo evita la ansiedad, el estrés, la hiperactividad y le
permite descargar energía. También le mantiene ágil, le pone freno a la obesidad y le fortalece las extremidades. Después de la comida, la salida diaria es el mejor momento del día para nuestro amigo de cuatro patas, a pesar de que muchos días gruña por la pereza que le supone dejar la cálida casa y enfrentarse al frío de la calle.
Durante el paseo nuestra mascota ejercita el olfato, ya de por sí muy desarrollado. Por esa razón, cuando está fuera de casa, el animal lo olfatee todo y se detiene continuamente ante cualquier estímulo. Es su forma de conocer el entorno y de buscar información. Analiza cada rastro y descubre que ser vivo acaba de pasar o lo ha hecho hace rato.
Kiko (El amor de Moka)
Durante el paseo nuestra mascota ejercita el olfato, ya de por sí muy desarrollado. Por esa razón, cuando está fuera de casa, el animal lo olfatee todo y se detiene continuamente ante cualquier estímulo. Es su forma de conocer el entorno y de buscar información. Analiza cada rastro y descubre que ser vivo acaba de pasar o lo ha hecho hace rato.
Lucas (Todo un caballero)
Fuera del ámbito doméstico, el perro se habitúa a todo tipo de ruidos. De esta forma, se acostumbra a los distintos sonidos y evita muchos temores, que están causados por el desconocimiento. Los coches, las motos, las bicicletas, los pájaros, los niños, la lluvia, el viento, las conversaciones, los gritos, etc. generan mucho ruido, que el perro debe procesar. Cuanto menos pasee, más miedos acumula.
Pizca (Colega y vecina)
Por el miedo a lo desconocido, por el respeto que le debemos a los demás viandantes y para eludir peleas con otros perros, debemos llevar siempre a la mascota sujeta con la correa, con el fin de evitar desagradables situaciones que pueden acabar en grandes disgustos. Si el perro va suelto, ante un temor o estímulo negativo, puede huir, provocar un susto a algún caminante o enfrentarse a otro congénere.
Calcetines (Un bellezón)
El paseo con nuestra mascota
nos da la oportunidad de disfrutar de otras mascotas y de conocer a sus amos. En
estos encuentros, los propietarios de canes intercambiamos mucha información. Es increíble la cantidad
de gente que se conoce en el paseo diario. Sin duda alguna, salir a caminar con una mascota es el mejor modo para socializarse. Por todas estas razones, pasear a un perro
no debe ser una obligación pesada, sino un momento de satisfacción.
Moka, más que amigos perrunos, tiene colegas en el barrio, ya que es incapaz de interactuar con ellos como lo
hace con los humanos. Sin embargo, estos conocidos son muy importantes en su
vida, ya que los encuentros con ellos le suponen una válvula de escape a su
enorme energía y vitalidad, gracias a los ladridos de alegría o de miedo con los que los recibe, a los momentos de inquietud y ansiedad que siguen y a la obligación de compartir el
mismo espacio y de caminar al lado de sus colegas. En esos encuentros y desencuentros entre conocidos, unas golosinas compartidas los hacen auténticos camaradas, dispuestos a ladrar juntos a cualquier perro que pase a su lado.
Bimba (Una coqueta dama)
En estos dos largos años de compartir nuestra vida con Moka
hemos tenido la fortuna de conocer a numerosos propietarios de perros y a sus mascotas. Estos frecuentes encuentros, gracias a los paseos vespertinos, nos convierten en viejos
conocidos. Al principio, algunos éramos novatos en convivir con un perro, pero juntos hemos aprendido a comprender y a entender a estos miembros peludos de la familia.
Whisper y Nico (Inseparables)
En zapatillas y en zapatos
queremos hacer un pequeño homenaje a los colegas de Moka que nos alegran los paseos y
que son ya parte del paisaje del barrio: Bimba, Luna, Oreo, Gus, Pizca, Kiko, Peque, Zapatillas, Lana,
Lucas, Cleo, Nico, Whisper, Roco, Leo, Blas, Bingo, Nano y otros muchos que aún no hemos aprendido su nombre.










