Libros y lecturas: Niños como yo
Hoy
deseo homenajear una publicación del año 1995 que nos ha
regalado a mis hijas y a mí horas de entretenimiento y de felicidad. Entre
las tres podríamos volver a reescribir el libro por las muchísimas veces que lo leímos y lo comentamos. Llegó un momento en el que, las entonces niñas, se sabían
de memoria el nombre y las
características de todos los protagonistas, niños como ellas.
Niños
como yo (1995) es la
versión española de la editorial Bruño de un libro que Unicef encargó a una
pareja de fotógrafos, Barnabas y Anabel Kindersley, en el 50 aniversario de la creación
de la ONU. El libro fue prologado por la Reina Sofía y nos muestra, a través de
entrevistas ilustradas de gran calidad, la vida de un grupo de niños de treinta y
cinco países del mundo, repartidos por los cinco continentes.
La
pareja de fotógrafos recorrió el mundo fotografiando a los niños y a sus
familias. Las magníficas fotografías hablan por sí solas. En
cada página podemos contemplar, de un vistazo cómo son sus casas, sus familias,
los alimentos que comen, sus juguetes favoritos y sus hábitos.
Hay
niños de aldeas y niños de bulliciosas ciudades, de climas cálidos y de climas
gélidos. Estos pequeños nos cuentan su vida diaria, sus temores y sus sueños.
Desde el Ártico hasta Ecuador, tienen muchos puntos similares y formas de pensar parecidas. Buscan la paz, se asustan con la guerra y se preocupan por
el medio ambiente, que creen que los adultos maltratan.
Es
una publicación documental que nos muestra las similitudes y las diferencias de
los niños de todos los continentes, con medios económicos y culturales muy diversos. Es un libro que respeta las diferencias, que crea lazos de
solidaridad, que ensalza la diversidad, que busca conocer el entorno donde se
mueven los niños, que se interesa por sus familias, y que aspira a entender otras
culturas.
Estas diferencias entre ricos y pobres, que generan grandes
desigualdades entre los países y las familias, hacen
patente y más dramática las injusticias en la infancia. El hambre, la
miseria, la orfandad y la falta de oportunidades que sufren algunos niños protagonistas, siguen
estando vigentes en la actualidad, a pesar del tiempo transcurrido desde que se publicó el libro.
Los
niños se parecen en todas las partes del mundo, pero muchos de ellos viven en países
en conflictos y algunos tienen unas infancias muy duras, en las que el
desamor y el sufrimiento son sus alimentos cotidianos. Sus rasgos son diferentes, como lo son también sus
familias, sus residencias y sus medios para sobrevivir y convertirse en
adultos.
Estos
niños han crecido pero otros muy semejantes han ocupado su lugar. Sería deseable, ilustrativa y, a la vez, muy didáctica, una nueva publicación que nos mostrara los cambios que el paso del tiempo y la tecnología han provocado, en esos mismos
emplazamientos, a los niños de hoy.
Niños
como yo es un libro interesante y fundamental para descubrir, de forma amena y divertida, la infancia de otros países, de otras economías y de otras culturas. Es un texto para pequeños y grandes, para conocer, comprender y comparar formas de vida infantiles. Es una llamada a la convivencia, al antirracismo, a la paz y a la tolerancia.
















