Paseando por el mundo: La Plaza del Mercado de Cracovia
La Plaza del Mercado de Cracovia
Cracovia (Kraków en polaco) está situada al sur de la asombrosa y extensa Polonia, en las márgenes del río Vístula. Es una de las ciudades más antiguas e importantes del país. Distante casi 300 kilómetros de la capital, Varsovia, es la segunda urbe en tamaño, con más de 700.000 habitantes. Desde hace siglos, la ciudad ha sido un gran foco económico, científico, cultural y artístico.
El centro histórico de Cracovia ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1978. Por su parte, la plaza más importante de la ciudad, conocida como la Plaza del Mercado o Rynek Glówny, está considerada como una de las más bellas del mundo, hasta el punto de haber sido elegida, por El Proyect for Public Spaces, como mejor plaza del mundo, en el año 2005.
La Plaza del Mercado, trazada en 1257, cuenta con 40.000 metros cuadrados. Estos dos hechos la convierten en la plaza medieval más antigua y más amplia de Europa. Situada en el casco antiguo de la ciudad, es la plaza más importante del país. Está rodeada de casas antiguas de ladrillo rojo, de edificios históricos, de palacios y de iglesias.
En el centro de la plaza se encuentra el Sukiennice o Lonja de los paños, edificio renacentista que custodia la Galeria de Arte Polaco del siglo XX, del Museo Nacional de Cracovia; una sección del Museo de Historia de la ciudad de Cracovia; y una amplía galería repleta de numerosos y pequeños puestos de madera, destinados a la venta de recuerdos, de artesanías y de productos gastronómicos. También se levanta en esta inmensa plaza la Torre del Ayuntamiento; la Iglesia de San Adalberto, en cuyo sótano se encuentra una interesante exposición arqueológica; la Basílica de Santa María, con sus elevadas torres góticas; y el monumento a Adam Mickiewiz, poeta y patriota polaco (1798/1855). Este monumento fue destruido en los años de la ocupación nazi, y reconstruido posteriormente.
Llama la atención de quien se acerca a la plaza el trompetista, que, cada sesenta minutos, sale de la torre más alta de la Basílica de Santa María para anunciarnos la hora, tocando la melodía Hejnal, que cuenta con más de setecientos años de antigüedad. También asombra la cantidad de palomas que abarrotan el lugar, los vistosos y abundantes puestos de flores, y los carruajes tirados por caballos, que hacen las delicias de los niños y resultan sumamente atractivos para los turistas.
Bajo los soportales que rodean la plaza, se encuentran pequeños cafés que han sabido conservar el ambiente acogedor y decadente de principios del siglo XX; coquetas y selectas confiterías; o modernos establecimientos de comida rápida. Su presencia en el lugar no es casual, ya que la Plaza del Mercado es un espacio muy concurrido en cualquier estación, porque es el sitio elegido para la celebración de todos los eventos públicos y de las fiestas populares.
Rynek Glówny fue plaza de armas antes de convertirse en el principal foco comercial del país. De ahí, que haya sido el recinto donde se realizaban las ejecuciones públicas y se celebraban las ceremonias reales. Por el lugar pasa el Camino Real, que atraviesa el casco antiguo y que conduce al Palacio de Wawel, antigua residencia real. No hay que olvidar que, durante un tiempo, Cracovia fue la capital del país, desde 1038 a 1596.
La Plaza es el punto de mayor interés turístico de esta antigua y preciosa ciudad polaca, que no deja de sorprender por la forma tan asombrosa que tiene de aunar antigüedad con modernidad. Los puestos ambulantes, que se mantienen tanto en verano como en invierno, permiten comer y beber productos típicos a cualquier hora del día o de la noche.
Plaza maravillosa y espectacular que se transforma en mágica cuando amanece cubierta por la nieve y, donde la huella del Papa Juan Pablo II, que fue Obispo de Cracovia, está presente en cualquier rincón. Si tenéis oportunidad, acercaros hasta esta histórica ciudad y admirad su hermosa y encantadora plaza, en la que no sabréis hacía donde dirigir vuestras miradas.

















