Paseando por el mundo: Helsinki


HELSINKI


Helsinki, con sus 600.000 habitantes, es la capital y la ciudad más grande de Filandia, país que cuenta solamente con poco más de 5.300.000 habitantes. Es el centro nacional de la política, la economía, la cultura y la ciencia. Asombra la facilidad que tiene la población para aprender idiomas. La mayoría habla, aparte del filandés, el inglés, el sueco, el danés o el ruso. La religión mayoritaria es luterana, aunque cuenta con pequeñas comunidades ortodoxas. De ahí que existan catedrales e iglesias que responden a los dos cultos.




Conocida como la Hija del Báltico, la ciudad se asienta en la punta de una península rodeada por un archipiélago de 315 islas, entre Estocolmo y Moscú. Fue fundada, en 1550, como rival de Reval (la actual Tallin de Estonia) por el rey Gustavo I de Suecia. El Zar Alejandro I de Rusia, para eliminar la influencia sueca, en 1827, cambió la capital de Turku a Helsinki. Empezó un periodo de grandes construcciones según el estilo neoclásico de San Petersburgo.




La moderna Helsinki se creó cuando Finlandia consiguió la independencia de Rusia en 1917. La nueva república prosperó a lo largo de los años 20 y 30 del siglo XX, época en la que uno de los hijos más célebres del país, el arquitecto Alvar Aalto, creó las corrientes arquitectónicas del modernismo y del funcionalismo. Helsinki entró de lleno en la escena internacional cuando concluyeron las obras del Estadio Olímpico en 1938, aunque los Juegos Olímpicos tuvieron que aplazarse hasta 1952 debido a la guerra. Finlandia se incorporó a la Unión Europea en 1995.




Hensinki es una ciudad que cambia con las dos principales estaciones del año. Nada tiene que ver la de verano con la de invierno. No obstante, ambas mantienen la belleza sobria de sus calles, la elegancia de sus edificios y el diseño propio de los Países Nórdicos. El edificio más alto sólo tiene 12 pisos, por lo que Helsinki conserva una estética de ciudad de provincia.




En concordancia con el clima y con las tradicionales actividades de la población de leñadores y granjeros, los alimentos filandeses tienen un alto contenido en grasas. La carne y el pescado se acompaña de patatas. El pescado ahumado, asado, o marinado, está siempre en el menú. El salmón, el arenque y los pescados de los lagos son los más habituales en su dieta. El reno suele presentarse en guisados, pero en los restaurantes más caros se ofrece la lengua en filetes.




Algunos de sus platos típicos son el Poronkäristys, guisado de reno acompañado de puré de patatas y mermelada de arándanos rojos; la Lihapiirakka, empanada de carne molida con salsa de mostaza y pepinillos; la Poronkieli, lengua de reno y el Kukko o pan de centeno relleno de patatas o pescado.




Los filandeses toman muchísimo café. El café Kahv se sirve muy diluido, al modo americano. En Helsinki abundan los cafés de estilo vienés. Hasta no hace mucho tiempo, los finlandeses acompañaban sus comidas con leche. Beben una variedad de leche fermentada llamada piimä.




La Catedral Ortodoxa de Uspenski; la Plaza del mercado, junto a uno de los puertos;  el Sederholm Talo, el edicificio más antiguo de la ciudad; la Catedral de Helsinki; el Palacio de Gobierno; la Universidad; la Biblioteca Nacional; la Estación de ferrocarril de Rautatientori; el Museo de arte contemporáneo (Kiasma); el Parlamento; La Iglesia enterrada o el  Monumento a Sibelius son algunas de las visitas obligadas.




Helsinki no posee el encanto de Oslo, ni la grandiosidad de Estocolmo o el estilo de Copenhague, pero posee su propia personalidad que la hace diferente. 


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