Truco: Cómo guardar bufandas sin ocupar espacio


Cómo guardar bufandas sin ocupar espacio


Hace meses que no hablamos de Marie Kondo ni mostramos trucos para guardar sin ocupar espacio. Aprovechando el frío que ya nos visita en el Norte, es buen momento para preparar las bufandas que tanto usaremos en los próximos meses.

Doblar una bufanda es una tarea sencilla y fácil. El problema radica en el volumen que ocupan las de lana y el incordio que suponen los flecos de las mismas por su facilidad para engancharse unos con otros. Evidentemente, las que no son de lana o no tienen flecos se doblan y se guardan exactamente igual.

Vamos a doblar 20 bufandas de lana y las vamos a guardar en una caja de cartón, nuestra gran aliada, de 34 por 45 centímetros. Como ya hemos explicado En zapatillas y en zapatos en varias entradas, el sistema de guardar en cajas es muy acertado, ya que las podemos trasladar sin problemas y sin esfuerzo, manteniendo el contenido en orden.



Estiramos la bufanda y, con la ayuda de las manos, la "planchamos".



Doblamos longitudinalmente la bufanda por la mitad.


Doblamos la bufanda por la mitad.



Dividimos imaginariamente la bufanda en tres partes. El tercio que contiene los flecos lo doblamos sobre otro tercio. De esta forma, los flecos quedan escondidos y no se enganchan.



Doblamos el tercio restante sobre los flecos.



Comprobamos que se sujeta la bufanda por si sola.



Introducimos la bufanda en la caja, apoyando la bufanda sobre los lados donde están los remates.



Hacemos lo mismo con el resto de las bufandas.




Las bufandas que son estrechas no necesitan doblarse longitudinalmente.





Ordenamos las bufandas en la caja por colores.



Guardamos la caja en el armario.


Hemos logrado el objetivo de guardar 20 bufandas, sin ocupar espacio y de forma rápida y cómoda.

Entradas populares de este blog

Paseando por el mundo: Escenas de la Semana Santa de Valladolid

Paseando por el mundo: El Nordiska Museet

Libros y lecturas: 1000 Símbolos. Lo que significan las formas en el arte y en el mito