Paseando por el mundo: Mánchester (Inglaterra)
Mánchester,
llamada la Capital del Norte, es una ciudad inglesa de poco más de 500.000
habitantes, situada al Noroeste de Inglaterra. Es un importante centro
artístico, cultural, económico, educativo y de comunicaciones.
Fue
la primera ciudad industrializada del mundo, gracias, sobre todo, al gran
desarrollo de su fabricación textil, motivo por el que tuvo un papel primordial en la
Revolución Industrial. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió grandes
desperfectos como consecuencia de los bombardeos de la aviación alemana. Más tarde,
soportó una posguerra difícil, el hundimiento
de su industrial textil y los efectos de una grave crisis económica.
Pero
Mánchester logró superar sus dificultades y su decadencia urbana para transformarse en una ciudad dinámica y atractiva. Las crisis sufridas
obligaron a una feroz y rápida reconversión urbanística, convirtiendo los
viejos barrios y los lugares industriales en centros culturales, parques o zonas de
negocios. De esta forma, viejas construcciones se transformaron en sobresalientes y modernos
edificios. De ahí, el contraste entre el antiguo ambiente industrial y el
actual, cuyo dinamismo sorprende.
En
el año 1996, cuando el Ejército de Independencia Irlandés destruyó una amplia
zona de comercios y de
oficinas, se inició un plan de renovación de edificios y de monumentos que
resultó eficaz y que fue capaz de convertir a Mánchester en la ciudad
cosmopolita, agradable y orgullosa que hoy es.
La
ciudad es rica en arte y en patrimonio cultural. Presume de sus Universidades;
de sus Museos (como el Museo de Historia, el Manchester Art Gallery, The Lowry,
o el MOSI, Museo de la Ciencia y la Industria); de sus modernos edificios de
diseño (como el Hotel Hilton o el Centro comercial Affleck´s Palace); de sus
barrios (como el Northern Quarter o el Canal Street); de su
panorama musical y de sus equipos de fútbol.
El
centro de la ciudad cuenta con una sorprendente red de canales y molinos
construidos entre los siglos XVIII y XIX. La Catedral, una de las más bonitas
del Reino Unido, se inició en la Edad Media, en el año 1421, y sus ampliaciones
y restauraciones han llegado hasta 1882. El estilo neogótico, presente en el Ayuntamiento o en la Biblioteca John Rylands, salpica toda la
ciudad. También la Iglesia de Santa Ana, del siglo XVIII, es visita obligada.
Lo más sorprendente para el viajero que
llega a Mánchester es la gran amabilidad de su población, y el crisol de razas y
de religiones que alberga. Basta con decir que el 25 por ciento de su población se confiesa musulmana y el 16 por ciento sin religión. Además, acoge a la segunda comunidad más numerosa de fieles judíos de Gran Bretaña.
Sin
duda alguna, Mánchester merece una escapada. Su aeropuerto, a 17 kilómetros del
centro de la ciudad y perfectamente comunicado por tren y autobús, ofrece
vuelos de bajo coste a diferentes aeropuertos españoles. Resulta, por tanto, sencillo y fácil acercarse a visitar esta ciudad que no figura en las tradicionales rutas turísticas inglesas.









