Aficiones y pasatiempos: Frascos pequeños de fragancias
Frascos pequeños de
fragancias
Es imposible poner límite a la capacidad que tiene el hombre de coleccionar y de conservar o custodiar los objetos más insospechados. De ahí que las posibilidades de crear colecciones son tan grandes como imaginación tenemos. Cualquier actividad humana, animal, vegetal o de las fuerzas de la naturaleza puede generar un afán y un deseo de poseer determinados elementos con la única finalidad de contemplarlos, admirarlos y mimarlos por la simple satisfacción personal.
La colección de hoy es de frascos pequeños de fragancias. Y, a pesar de ser muy modesta, es motivo de satisfacción para su propietaria. Esta compilación surgió por casualidad, como muchas de ellas, cuando llegó a sus manos un frasco pequeño de colonia, regalo de una perfumería. El aroma no era nada del otro mundo, pero el frasco le resultó tan encantador que no fue capaz de tirarlo. Poco tiempo después de ese, llegó otro, y luego otro, y así hasta hoy.
Cuando hablamos de fragancias nos referimos a las colonias y a los perfumes, existiendo entre ellos diferencias que no todo el mundo conoce. Toda fragancia consta de tres elementos: el alcohol, el agua destilada y los aceites esenciales. Éstos se obtienen del mundo animal y del mundo vegetal en su mayoría, aunque, en la actualidad, se están imponiendo los aceites sintéticos para crear nuevos olores o aromas.
La colonia tiene un nivel de alcohol y de aceites esenciales muy bajo, entre el 6 y el 8%, siendo el formato más ligero. El agua de colonia o eau de toilette tiene una concentración entre el 8 y el 15%, perdurando su aroma hasta tres horas. El agua de perfume o eau de parfum sube el nivel de concentración hasta el 16 y el 18%, con una duración del aroma hasta las seis horas. El perfume o parfum alcanza entre el 20 y el 30% de concentración, y asegura ocho horas de aroma. Finalmente, existe el elixir, que es un perfume aún más intenso.
Cualquier persona ajena al mundo del los envases de fragancias se sorprendería al saber que existen muchas y valiosas colecciones de frascos de tamaños muy variados, algunas de ellas verdaderamente antiguas, distribuidas por todo el mundo. Sin duda alguna, la colección de frascos de fragancias es práctica y funcional porque al contenido, en la mayoría de los casos, se le saca rendimiento y se utiliza hasta gastarlo, y el continente se guarda por su propia particularidad.
El muestrario de estos frascos, como ocurre en toda colección, debe su aprecio no al valor económico, que tiene o pudiera tener, sino al amor y al orgullo que siente por ellos la coleccionista. Existen frascos sencillos y frascos que resultan verdaderas esculturas, pero el denominador común de todos ellos es que los colores, las formas y los materiales intentan reflejar, de la mejor manera posible, su contenido
Y, desde luego, tenemos que darle la razón a la propietaria de estos diminutos contenedores de perfumes cuando afirma que su colección "ocupa poco espacio, es hermosa y huele de maravilla. Por lo tanto, mimarla es mi pequeño lujo"










