Paseando por el mundo: El Museo Etnográfico al aire libre de Letonia.
El Museo Etnográfico al aire libre de Letonia
En las afueras de Riga, capital de la República Báltica de Letonia, en pleno campo y en la
orilla del Lago Jungla, se encuentra el Latvijas Etnogrāfiskais Brīvdabas Muzejs, el museo al aire libre más antiguo de Europa, fundado en
1924. El Museo Etnográfico al aire
libre de Letonia ocupa una extensión de 97 hectáreas y contiene 118 edificios
originales, organizados en cuatro aldeas, procedentes de las principales
regiones letonas: Latgale, Vidzeme, Zemgale y Kurzeme.
El Museo recrea las condiciones de vida de la gente sencilla, campesinos,
artesanos y pescadores letones desde el siglo XVI hasta principios del XX (1930).
Se puede contemplar la arquitectura popular a través de las diferentes construcciones
que enmarcaban la vida de los letones. Se visitan, libremente, los edificios (casas,
cuadras, iglesias, ermitas, establos, molinos, graneros, cantina, etc.), y también podemos admirar los muebles, los carruajes, los lugares y recipientes para el
almacenaje de la comida, las herramientas, los utensilios domésticos, los textiles e, incluso, los huertos.
Es pues, un museo que pretende reflejar la cultura y la vida cotidiana del pueblo
letón en un periodo amplio de la historia. Un espacio donde la
historia, la cultura y la naturaleza se fusionan en un gran parque para
entender y comprender el pasado de Letonia, sus gentes y la vida de éstas.
A pesar de que el interés por este Museo de los propios letones ha decaído
mucho en los últimos años, sigue siendo un símbolo nacionalista y un lugar de unión y de reunión, con claro simbolismo patriótico. La
sala de exposiciones ofrece, periódicamente, muestras de variados objetos cotidianos, pertenecientes a los siglos XVI y posteriores. Asimismo, se pueden escuchar, durante el verano y en algunos
fines de semana del resto del año, conciertos de música folclórica.
En el Museo trabajan 18 artesanos, a tiempo parcial y en particular los
fines de semana. Son tejedores, cuchareros, sastres, alfareros, agricultores, y recogedores de miel, entre otros. Elaboran, delante de los
visitantes, piezas artesanas que se pueden adquirir allí mismo. Anualmente, se
organizan distintas ferias de artesanía, donde se venden objetos originales de madera, de
cuero, de ámbar, o de esparto. Y en determinadas fechas se reconstruyen algunas fiestas
tradicionales para regocijo de los participantes.
Sin duda alguna, este Museo Etnográfico de Riga resulta sorprendente por
el continente y por el contenido, hasta el punto de resultar un lugar seductor, donde
perderse es una buena opción.
















