Decoración: Un salón-comedor de revista


Un salón-comedor de revista

A estas alturas, cualquier seguidor o seguidora de nuestro blog En zapatillas o en zapatos sabe que ni el presupuesto, ni el tamaño, ni la distribución, ni la calidad del mobiliario o la antigüedad de una vivienda son determinantes para conseguir una casa de revista o de ensueño. Por el contrario, la ilusión, las ideas claras, la naturalidad, la frescura, la luz y el gusto sí son las líneas que marcan, configuran y enaltecen las distintas dependencias que conforman el conjunto de la vivienda.


Y como una imagen vale más que mil palabras, os vamos a demostrar, una vez más, cómo cualquier persona puede conseguir resultados espectaculares en espacios o lugares, a primera vista, poco estéticos, mal iluminados o ventilados y de planta muy irregular y complicada. El tamaño de la habitación, de esta casa bicentenaria restaurada hace un par de años, no supera los 14 metros pero, sin embargo, la sensación que fluye al entrar en ella es de amplitud y desahogo. Y eso, a pesar de tener los techos muy bajos, debido a la estructura primitiva de la casa. 


Este salón-comedor, de planta rectangular, cuenta con dos pequeñas ventanas por donde se filtra la luz y el verde paisaje, situadas en uno de los lados longitudinales. Frente a una de las ventanas se encuentra la puerta de entrada a la sala, que es doble y acristalada, y que permite el intercambio de la luz del pasillo y del salón. Se apostó en toda la estancia por el color blanco, tanto en las paredes como en el mobiliario, dejando los colores vivos para los complementos. La gama de los rojos y los rosas ha sido la elegida.


La estancia se dividió en dos zonas visualmente claras, a pesar de seguir las mismas pautas decorativas. El comedor se encuentra a la entrada de la habitación y se limita a una mesa redonda de un metro y a las cuatro sillas que cobija, situado el conjunto sobre una alfombra de algodón y lana de pelo largo. Un gran espejo, colgado horizontalmente, refleja la luz y aumenta visualmente los metros del salón-comedor. Y para diferenciar aún más el comedor del salón, en el espacio del primero, el techo es de escayola y más bajo que el de la zona destinada a salón, que es de vistosos tablones de madera clara.


El salón cuenta con una librería/vitrina doble, un sofá cama, dos sillones, la mesa de la televisión y dos pequeñas mesas más: la central y la auxiliar. Una alfombra clara de lana, de herencia familiar, cubre el suelo. A la hora de decorar se ha tenido en cuenta, en primer lugar, la comodidad y la facilidad de movilidad. Ambos objetivos se han logrado sin problemas. Ningún obstáculo impide el paso de las personas o de la luz.


Dos estores iguales tamizan la entrada de la luz y son el complemento perfecto de las tradicionales contraventanas. La amplitud del muro, en la zona del salón, permite tener dos maceteros de cerámica, que siguen la misma linea decorativa de la estancia, y que aportan su nota de color y de frescura.  


Todos los muebles se han adquirido en la popular cadena sueca de distribución de mobiliario y elementos de decoración, así como la mayoría de los complementos, a excepción de los cuadros, los maceteros, la lámpara de mesa y las cerámicas. El presupuesto destinada para amueblar el salón-comedor era pequeño; así que se optó por muebles básicos, sencillos y resistentes, 


Un centenario reloj de pared de cuerda, restaurado por el carpintero y ebanista Fernando, preside la habitación y personaliza el salón-comedor. El color claro de la madera de su caja, similar al de las ventanas, a las contraventanas y a las vigas del techo, da unidad al conjunto, y contrasta con el blanco del mobiliario, creando una atmósfera única.


Nuevamente, hemos demostrado como un espacio pequeño, feo, alargado, estrecho, de techos bajos, con una viga atravesándolo y con dos pequeñas ventanas diferentes de tamaño y estructura en la misma pared, se puede transformar en un espacio hermoso y fascinante. Un resultado similar se puede lograr en cualquier habitación; únicamente es necesario buscar soluciones fáciles y económicas a cada uno de los problemas o desventajas que presente la pieza o el cuarto. Con raquíticos presupuestos, tanto para el saneamiento como para amueblarlo, pero con grandes dosis de imaginación, ilusión, trabajo y voluntad se pueden conseguir casas de revista.

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