Decoración: La primera casa (IV)
La primera casa (IV)
Después de meses de
esfuerzos, de números, de horas extras, de sufrimientos, de desvelos y de
esperanzas, el viejo y destartalo inmueble de nuestra pareja es ya una moderna
vivienda que luce en todo su esplendor.
Todas las piezas de
la casa están renovadas, a la espera de los últimos retoques. Únicamente quedan como tareas pendientes colocar los radiadores, rematar algún detalle en la cocina y en el baño y corregir
algunos rayones de pintura.
Es el momento de
disfrutar contemplando los frutos del trabajo bien hecho. Las tareas que uno
mismo hace suponen un esfuerzo mayor pero, a la vez, son infinitamente
más gratificantes.
Desde el mismo
momento en que se abre la puerta de esta casa, una equilibrada y armoniosa visión se nos
ofrece. El luminoso pasillo, abierto al salón comedor, y
la moderna cocina nos saludan y nos invitan a pasar.
Es el momento de amueblar las distintas habitaciones, de trasladar las pertenencias de la vivienda anterior, y de buscar el lugar más
adecuado para ellas. Aunque, a simple vista, parezcan tareas sencillas, no lo son. Elegir y colocar son dos actividades que implican decisión y acción. Un
mueble mal situado o un espacio mal aprovechado pueden romper la armonía de la estancia y obstaculizar el buen
funcionamiento de la casa hasta extremos insospechados.
Cuando, como en este
caso, todos los muebles tienen que ser adquiridos, esta labor se hace más costosa, pero a la vez más dichosa. El presupuesto disponible es el factor que
determinará el alcance de las compras. Pero, una elección racional permite
cumplir al cien por cien los sueños. La funcionalidad, la comodidad, el estilo y
el gusto de los dueños se reflejarán en el resultado final.
Afortunadamente, para lograr los más altos objetivos, tenemos al alcance de casi todos los bolsillos, cadenas internacionales de
fabricación y venta de muebles con diseños magníficos, acabados fantásticos y materiales de calidad. Saber seleccionar los más idóneos requiere tiempo, trabajo y coordinación.
El transporte del mobiliario y su montaje, requisitos imprescindibles en presupuestos reducidos, son labores que demandan dedicación y empeño cuando las fuerzas ya flaquean y están a punto de rendirse, tras muchas semanas de duro trabajo.










