Libros y lecturas: Jane Eyre


Jane Eyre


Mi libro de cabecera, desde los ya muy lejanos primeros años de adolescencia, es Jane Eyre de Charlotte Brontë. Pocas veces he dormido separada de este título más de tres metros. Y digo título y no libro porque, a lo largo de los años, he adquirido diferentes ejemplares de distintas editoriales.



Mi último libro, ya de hace tiempo, es de la editorial Debolsillo (2003), pero tengo siempre en la memoria el primero que tuve en mis manos. Era de Plaza & Janés y tenia una sobrecubierta en color, en la que un hombre abrazaba impetuosamente a una joven. Mi amiga María Jesús y yo localizamos este título en un expositor, y nos sedujo al instante por la sinopsis de la contraportada. Ignorantes e ingenuas, acordamos quitar las sobrecubiertas del libro y tirarlas a una papelera, temerosas de que, a causa del atrevido dibujo, el libro no pasara la censura familiar. Estábamos seguras de que la cubierta blanca y fea sería nuestra tabla de salvación. Como era previsible, cuando llegamos a nuestras respectivas casas, mi padre y su madre se extrañaron de que el libro no tuviera, como  todos los de esa colección, la sobrecubierta. Nos felicitaron por la elección pero nos mandaron ir a cambiar esos ejemplares defectuosos. Como las dos habíamos previsto su reacción, dimos la misma explicación: habíamos conseguido una rebaja en el precio porque el libro carecía de sobrecubierta.



Esa primera lectura nos enamoró a ambas. De esta forma, Jane y el Señor Rochester entraron en nuestras vidas para no salir nunca más. Ella sigue siendo mi heroína y él sigue representando el amor ideal. Por más que la autora insistiera en su fealdad, para mi continua siendo el hombre más guapo del mundo.



Esta pasión por Jane Eyre me ha llevado a ver infinidad de veces todas las versiones que de la novela se han llevado a la pantalla grande y a la pequeña. Sin embargo, hasta hoy ninguna ha podido remplazar a mi querida novela, que cada año sigo releyendo varias veces.



Charlotte Brontë, novelista inglesa (1816/1855) y una de las hermanas Brontë, fue una mujer adelantada a su tiempo que, al igual que sus hermanas, murió joven de tuberculosis. Su vida fue dura y sirvió de inspiración para muchos de los pasajes de la narración de Jane Eyre.



Para quién no ha leído nunca esta novela, y para quién la ha leído hace mucho tiempo, es el momento de emocionarse con la joven Jane, que supo hacer frente a un destino adverso, siendo ella misma y sin renunciar a sus principios.  Para el resto, Jane Eyre es un miembro más de la familia.

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