Decoración: Mi rincón de trabajo
Mi rincón de trabajo

A lo largo de mi vida he tenido multitud de personales rincones de trabajo, donde he estudiado, he redactado, he diseñado imaginarios planos de casas, he pintado infantiles paisajes o grandes muebles, he acabado alguna manualidad, con más voluntad que calidad, he leído, y he completado infinitos crucigramas y sudokus.
Y en todas las ocasiones, he procurado elegir un lugar propicio y apropiado para la concentración y para trabajar en las mejores condiciones. De esta forma, resulta más fácil luchar contra la pereza y la inacción.
Hay una serie de principios básicos y necesarios para conseguir que el lugar destinado a trabajar en casa resulte atractivo y nos invite a quedarnos. Vamos a enumerar algunos de ellos.

El rincón de trabajo tiene que estar en un lugar luminoso, tranquilo, agradable, cálido en invierno y fresco en verano, y donde los ruidos de la casa y de la calle sean mínimos. Es muy importante que la mesa de trabajo esté al lado de la ventana para poder disfrutar de la luz natural el mayor número posible de horas. Y, por supuesto, la luz artificial debe ser la apropiada.

Debemos rodearnos de cosas que nos hagan sentirnos bien y que formen un conjunto armonioso que nos invite a quedarnos y a sentir el sitio como nuestro. Tiene que ser un espacio
personal, donde los objetos los sintamos nuestros. Una foto, una planta, un cuadro, un recuerdo de un viaje, un capricho que compramos, o ese regalo que
recibimos un día muy especial tienen en este rincón de trabajo cabida.
Debe ser un espacio despejado
pero, a la vez, tenemos que tener a mano todos los utensilios que necesitamos
para trabajar. El orden tiene que ser la primera regla a tener en cuenta en nuestro rincón de trabajo. Cada cosa tiene que tener su sitio, y todo tiene que estar perfectamente colocado.
La mesa de trabajo y la silla
tienen que ser cómodas y funcionales. Y, según el tiempo que, diariamente, necesitamos pasar
en ellas, deben de cumplir unos requisitos técnicos muy concretos para mantener nuestro cuerpo en buenas condiciones ergonómicas. A mí, un mullido cojín y un silla con respaldo alto y duro me viene muy bien.
Una vez que hemos creado un
ambiente idóneo para trabajar, solamente nos queda empezar. La musa de la
inspiración no tardará en acudir en nuestra ayuda, seducida por nuestro
armonioso rincón de trabajo. Y, si tenemos la suerte de poder levantar la cabeza del trabajo y contemplar desde la ventana la naturaleza, mejor que mejor.



