Nuestras mascotas: Cómo proteger a nuestras mascotas del calor
El último sábado sacamos un especial dedicado a nuestra amiga Golonita. Y, desde
entonces, la hemos tenido como página destacada. Por ese motivo, este miércoles
no tendremos a ninguna mascota como única protagonista.
Hoy todas las mascotas son protagonistas y, por eso, queremos hacer el recordatorio de las vacunas y de las pastillas o collares contra los parásitos, internos y externos, que
tenemos que darles de cara al buen tiempo. No hay que olvidar que las garrapatas y las pulgas se incrementan con el calor y ocasionan graves problemas.
Sin
duda alguna, el calor trae consigo una serie de molestias a nuestros amigos de
cuatro patas. Para combatirlos tenemos que procurar darles la comida fresca y almacenarla en lugares sombríos. Debemos ofrecerles abundante agua y que ésta esté también fresca. Es el momento en que más necesitan beber.
También es el tiempo de ir al veterinario para que controle el estado de salud de nuestras mascotas, y de visitar al peluquero ya que muchos de nuestros amigos necesitan cortar el pelo para poder afrontar con garantía las altas
temperaturas.
Por
si todo esto fuera poco, es la época del año en la que hay mayor proliferación
de problemas estomacales. Motivo por el cual las diarreas y los vómitos están
al orden del día.
Además, las
muchas horas de sol y las ganas de disfrutar de la naturaleza con nuestras
mascotas, provoca un mayor número de caídas y de golpes, a la vez que nuestros
amigos se enfrentan a los insectos y a los animales que anidan en los campos o los
bosques.
Los gatos, a diferencia de los perros, no acostumbran a salir de paseo con correa pero si que es una época en la que viajan más en coche. Y hay que tener cuidado de que no sufran dentro de él un golpe de calor, porque podría ser mortal. Nuestros mininos corren el riesgo de encontrarse con las ventanas abiertas, como consecuencia de las altas temperaturas y, por lo tanto, escaparse o caerse es muy fácil.
Y,
desgraciadamente, algunos desalmados abandonan a ese cachorro que adquirieron
en el otoño o a principios del invierno y que ahora, ya crecido, les molesta y
les impide viajar y disfrutar de su tiempo libre como antes de su llegada.









