Jardinería: Los árboles del Huerto y del Solar (I)


Los árboles del Huerto y del Solar (I)

Tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol ha venido siendo, desde siempre, la expresión popular para señalar las condiciones necesarias que debemos cumplir si queremos que nuestro paso por esta vida deje huella. Las tres premisas son ciertamente complicadas, y no están al alcance de todos, por uno u otro motivo. 


De las tres condiciones, ya he cumplido hace tiempo las dos primeras. El éxito en ambas es muy distinto. Mis hijas son infinitamente mejores que yo. Por el contrario, los lectores de mis libros, publicados en colaboración, o inéditos en solitario, oscilan entre los que piensa que yo no hice más que firmar o que es una suerte que no estén publicados. En resumen, que de poco me ha servido cumplir la segunda condición.

Decidida a mejorar mi huella, me propuse plantar un árbol. Esta labor, que a la mayoría de los mortales les parece la más sencilla, para mí era casi insalvable. Para una urbanita como yo, la naturaleza se reducía al paisaje que veía a través del coche o paseando desde el asfalto, en fin de semana. Pero como el destino siempre te juega alguna pasada, me encontré, hace un par de años, con una casa y dos extensos y unidos prados, denominados El Huerto y El Solar, en un pequeño pueblo, a los que había que cuidar.



Y, como ocurre, en las novelas y en las películas, después de unos inicios complicados y difíciles, poco a poco hemos ido poblando con tiernos arbustos y árboles ornamentales y frutales el terreno para que hagan compañía a los árboles vetustos y hasta centenarios que existían. El mérito, por descontado, no es mío, pero presumo de ello como si lo fuera. 



Orgullosa de todos y cada uno de ellos, os los quiero mostrar en varias entradas. Algunos apenas sobresalen de la tierra, mientras que otros se alzan con majestuosidad. Pero unos y otros me hacen feliz.



1.- Viejo manzano que amenaza, cada invierno, con morirse y que renace todas las primaveras.


2.-  Jovencísimo ciruelo, nacido del esqueje de un viejo ciruelo.


3.- Joven magnolio de 2 años.


4.- Laurel plantado hace 20 días. 


5.- Arce plantado hace un mes.


6.- El fitosporo o azahar de China lleva con nosotros apenas un mes.


7.- Camelia, de dos años, que ha dado tanta flor esta primavera que, en estos momentos, necesita cuidados especiales.


8.- Vetusto manzano que ha crecido libremente.

Seguro que os gustan tanto como a mí.

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