Jardinería: La azalea
La
azalea
Esta
primavera he llenado mi casa de llamativas azaleas rojas, gracias a una cadena
alemana de supermercados que las ofertó a precios muy asequibles.
La
azalea, originaria de China y Japón y cuyo nombre científico es Rhododendron, es
un arbusto de flores vistosas y de tallos resistentes que puede crecer desde los cincuenta centímetros a los dos metros, dependiendo de la variedad. Se considera una
planta ornamental por su abundante floración, sobre todo en primavera. Por ese
motivo, los jardines y los balcones se llenan de azaleas.
Existen
azaleas de floración primaveral, mejor adaptadas para cultivar en el exterior, y de
floración invernal, más apropiadas para tener en el interior. Poseen la ventaja
de reproducirse con facilidad y de crecer rápidamente, colonizando amplios espacios. Estas características han motivado que sean plantas muy populares en los diferentes continentes.
Las
flores, grandes y vistosas, tienen forma de campana y se agrupan en racimos. Es
muy llamativo el contrate que se genera entre las flores, que pueden ser
rojas, rosas, blancas, lilas o de variadas tonalidades, como resultado de las degradaciones y combinaciones de estos colores, y
el follaje extremadamente verde. En el invierno, las hojas se vuelven de un
color púrpura y, en muchas variedades, incluso, se caen.
La
azalea requiere mucho riego, hasta el punto de que, en verano, es conveniente
regarla diariamente. Pero, sin embargo, le gustan los lugares frescos, húmedos
y sombríos, aunque nunca fríos. Si la tenemos en el interior, hay que alejarla
de los radiadores, de las corrientes de aire y del sol directo. Es conveniente
sacarla de vez en cuando al exterior para que se oxigene.
También
hay que saber que la miel producida gracias al polen de estas flores es
venenosa para los humanos e inofensiva para los insectos.
No
dudéis en elegir esta planta para adornar y alegrar vuestras casas, balcones,
terrazas o jardines. No
os defraudará.






