Decoración: Cómo decorar un aseo de cortesía
Cómo decorar un aseo de cortesía
Disponer de un aseo de cortesía es
siempre un valor añadido por el desahogo que supone para la familia. Este
espacio, al igual que el baño, debe cuidarse con esmero y mantenerse siempre
muy limpio. Si, además, conseguimos con pequeños detalles embellecerlo, asombraremos a nuestros invitados.
Para ello, no es necesario un gran desembolso económico. Lo primero, sin duda, es reflejar a simple vista que la estancia está tan cuidada y tan limpia como el salón, la pieza estrella de la casa. El aseo tiene que mostrar tal imagen de higiene y limpieza que la frase tan repetida por nuestras madres de “se puede comer en el suelo” sea posible. De esta forma, conseguiremos una atmósfera fresca y agradable donde se respire aire puro y limpio. Es importante aromatizarlo con una buena fragancia, que nos haga olvidar dónde estamos.
Si conseguimos este ambiente, el resto es sencillo. No tenemos que luchar para que sea funcional porque lo es ya de partida. Por lo tanto, debemos centrarnos en lograr que sea una estancia agradable, con una buena ventilación y luminosa, a pesar de carecer de ventana.
En este caso, el aseo tiene 1'80 centímetros de largo por 1'05 de ancho. Dimensiones relativamente cómodas para un aseo. Consta, como todos los aseos de cortesía, de dos sanitarios: el inodoro y lavabo, en este caso, incorporado a un mueble. El resto de elementos son accesorios necesarios, como el portarrollos o las perchas, y elementos decorativos como los cestos, los cuadros o las flores. Un armario, de madera a juego con el del lavabo, cuelga encima del inodoro. El espejo también pertenece al mismo conjunto.
Tanto
los azulejos como la cerámica del suelo, de tonalidades claras, no destacan,
manteniéndose en un segundo plano pero facilitando la sensación de claridad y
limpieza.
Tres
de los cuadros no son los habituales en estas estancias: dos láminas de botánica y
una, grande y frontal, con fotografías de algunas de las bibliotecas más
espectaculares del mundo. Por el contrario, los otros dos cuadros si son
típicos de baños o aseos: dos representaciones, donde las bañeras son
protagonistas.
Se
ha cuidado hasta el último detalle, como las cestas gemelas que guardan la
crema y las piñas naturales.
Las
tallas de madera, que representan tulipanes, dan la nota naif a un espacio tan
aséptico.
El
frasco dosificador del jabón y el portacepillos mantienen la misma
línea de sobriedad del conjunto.
La
sencillez, la pulcritud y la personalidad marcan este aseo que cumple su
función con el añadido de configurar un espacio grato a la vista.











