Decoración: Cómo decorar el interior de nuestras casas con muebles de exterior
Cómo decorar el interior de nuestras casas con muebles de exterior
En
la actualidad se concibe la decoración como funcional y práctica. La vida activa,
compleja y acelerada que llevamos nos obliga a pasar mucho tiempo fuera de nuestras
casas. A menudo, aún prolongamos más esas ausencias porque las aficiones y el tiempo de ocio nos exigen renunciar a nuestro espacio privado.
Por ese motivo, cuando llegamos a casa, lo que deseamos por encima de todo es sentirnos a gusto y descansar. Aspiramos a tener nuestro hogar cómodo y bonito, sin que eso nos suponga un extra más de trabajo. Las tareas domésticas son diarias y, aunque no nos gusten por monótonas y fatigosas, no podemos obviarlas. De ahí, que intentemos simplificarlas con muebles y complementos que nos faciliten la labor.
Por otra parte, el auge de la decoración y de la globalización de la misma, ha traído una popularidad de muebles y complementos desconocida hasta hace pocos años. El slogan de que todo vale en decoración es cierto a medias. Sirve cuando la estética y la funcionalidad se dan la mano.
Un caso práctico lo tenemos en la deteriorada frontera entre el mueble de exterior y el de interior. Hoy es habitual incorporar al mobiliario de nuestros salones, dormitorios, vestíbulos y despachos, muebles tradicionalmente considerados de jardín.
Lo
cierto es que estos muebles de exterior, propios de terrazas y balcones acostumbran
a estar fabricados con materiales naturales (madera, mimbre y ratán, entre otros); son ligeros y económicos; requieren
un fácil mantenimiento; y nos garantizan una larga duración. Propiedades todas
ellas necesarias para cumplir las exigencias que demanda la finalidad por la
que nacieron, que no es otra que soportar las inclemencias del tiempo. Esas
características son, precisamente, las
causantes de que hoy encontremos esos
muebles en el interior de nuestros hogares.
Son
piezas de estética evocadora que nos remiten a tierras lejanas y paisajes
cautivadores. Una silla, una mesa, una tumbona, vestida para la ocasión con una
manta, un cojín o una lámpara a su lado, convierten cualquier estancia en
mágica y única, y a esos modestos muebles en piezas insustituibles.
No
dudéis en traspasar esa imaginaria frontera que separa el mobiliario de
exterior y el de interior. Vuestros hogares ganarán en calidez, en personalidad
y en belleza.





