Jardinería: La naturaleza se despierta del letargo invernal
La
naturaleza se despierta del letargo invernal
Siempre dije que era una urbanita y que la vida en el campo no era cosa mía. Pero como ocurre con tantas otras afirmaciones, con el paso de los años, se suavizan o se cambian. Sin dejar de gustarme la ciudad y todo lo que ella supone (áreas comerciales, escaparates, cafeterías, cines, exposiciones, actividades culturales, grandes avenidas, etc.), me ha conquistado la tranquilidad de la vida rural.
Y, como consecuencia de ello, he descubierto las estaciones. Y con ellas, los diferentes aspectos que la naturaleza presenta. Hasta hace unos años, para mí solamente existían dos estaciones: el verano, sinónimo de calor, descanso y aire libre, y el invierno, sinónimo de frío, trabajo y casa.
Ahora conozco y me encanta el otoño, con la caída de las hojas, el invierno con la espiritualidad de los árboles desnudos, la primavera con los colores de las flores y el verano con el aroma de la mañana.
Los nombres de los árboles y de las plantas siguen siendo para mí un misterio y soy incapaz de distinguir la mayoría de ellos. Pero, a fuerza de contemplarlos, puedo identificar alguno que otro.
Me encanta ver desde la ventana el camelio, que este año ha decidido adelantarse a la primavera y luce sus flores rojas; el magnolio que ha superado con éxito las heladas invernales; el celindro, aún desnudo, que confío que pronto empiece a retoñar o el viejo manzano que soporta, año tras año, las inclemencias del invierno.
Faltan unos días para que oficialmente entre la primavera, pero el cerezo ha florecido, con todo su esplendor, hace semanas, rodeado aún de otros fantasmales árboles.
También los perales se han adelantado unas semanas este año y presumen de flores blancas. Este invierno ha sido verdaderamente suave en el Norte (a pesar de haber tenido una semana con enormes heladas que han dañado los limoneros y los mandarinos).
Los campos se han llenado de flores de múltiples colores que ningún tapiz del mundo puede igualar.
Los rosales y las hortensias, podados semanas atrás, presentan los primeros brotes y aguardan con impaciencia el sol y el calor.
Por su parte, en la hiedra, que hasta hace un par de semanas estaba desnuda, han brotados miles de hojas verdes que han cubierto de vida el viejo muro de piedra.
La Naturaleza nos avisa de que una nueva y maravillosa estación nos espera. Es el momento ideal para hacer una escapada al campo y contemplar con nuestros propios ojos el misterio maravilloso que supone la eclosión de la primavera.











