Jardinería: Esperando la primavera


Esperando la primavera


Estamos en los últimos días del invierno y esperamos la primavera con ansiedad. A pesar de que en el Norte no han sido duros los meses invernales y hemos tenido muchas horas de sol, estamos preparados para recibir la primavera. Marzo quiere recordarnos que aún estamos en la estación fría, y por eso ayer se reunieron en Cantabria los tres elementos más significativos del invierno: el frío, el agua y el viento.


Nuestros balcones y terrazas empiezan a despertar del sueño invernal. Como aún es pronto para ver las plantas floridas, disfrutamos con el intenso verde que lucen. 


Este balcón – terraza  tiene 8 metros de largo por 1,80 de ancho y pertenece a una vetusta casa restaurada de un pueblo. Su orientación al sur le regala sol en abundancia pero también la fuerza del viento y de la lluvia se hace notar. Al estar situado en plena naturaleza, las vistas son magníficas. 


El mobiliario del balcón es muy sencillo. El banco de madera, al que se le ha vestido con cojines rojos, resulta muy cómodo para las tertulias y la lectura. En la repisa de la ventana se colocaron cuatro plantas que pueden vivir tanto en el interior como en el exterior: drácenas, kalanchoe y tillandsia. Franquean el banco la yuca y una drácena gigante, consideradas también de interior. Ambas se han adaptado perfectamente al balcón y soportan los rigores del invierno y las altas temperaturas del verano. El secreto está en la dosificación del riego, según las estaciones.


Completan el mobiliario una mesa y cuatro sillas de bambú que llevan en la familia varias décadas y que, a pesar de su veteranía, aún cumplen su función. Lo sorprendente del caso es que están en el exterior los doce meses del año y no requieren ningún mantenimiento. El felpudo y los cojines rojos se coordinan con los textiles del banco.


Otra drácena gigante enmarca la entrada al balcón. Se ha optado por maceteros de madera porque el viento los vuelca pero no los rompe como ocurre con los de cerámica. Y se ha elegido el color blanco como los tiestos de la estantería. Sobre la mesa una hiedra, dentro de un tiesto rojo.


La pequeña estantería o expositor de plantas, que también se puede colgar de la pared, se ha adquirido recientemente en una cadena de supermercados muy conocida. Resulta práctica y vistosa a la vez. El intenso follaje verde de las cuatro plantas contrasta con el blanco de las macetas y el negro de la estantería. Este económico mueble es tan versátil que se puede instalar en el salón, en el baño o en cualquier otra habitación donde se necesite almacenar o exponer.


Conseguir que un espacio al aire libre resulte atractivo es realmente sencillo. Una pequeña inversión inicial y un mantenimiento continuo consiguen resultados espectaculares. Es importante acertar a la hora de conjuntar el mobiliario, los textiles y las macetas. Y, por supuesto, mantener las plantas saneadas. Sentarse en este balcón, con la naturaleza ante nosotros y rodeados de pequeños detalles es una fortuna. 



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