Decoración: Un salón fresco y juvenil
Un salón fresco
y juvenil
En el post de hoy os
presentamos un rinconcito del piso de una joven de veintitantos, ubicado en una
ciudad de la costa levantina. Este mes hace ya un año que se trasladó allí a
vivir y aún recuerda la emoción de decorarlo con cuidado, con idea de reflejar
en él su personalidad, sin dejar de lado la practicidad.
El mobiliario, de
clara inspiración nórdica, fue elegido mayoritariamente en blanco, al igual que
el color de las paredes, para aprovechar la luz que entra por el gran ventanal
y conseguir, por efecto óptico, que la estancia parezca más espaciosa.
El elemento más
complejo de elegir de este salón fue el sofá. Su dueña quería que fuera
práctico y cómodo, sin dejar de ser a la vez estiloso. Después de visitar
muchas tiendas y hacer numerosas comparaciones, podemos decir que tuvo un
flechazo con él en cuanto lo vio. Ya que el salón no es rectangular y la
ventana queda en ángulo, el hecho de ser esquinero hace que se aproveche el
espacio lo máximo posible, sin bloquear el acceso a la ventana. Además, la chaise longue lo convierte en el rincón
de lectura perfecto. El color gris oscuro se convierte en el contraste perfecto
con el blanco predominante. El toque de color se cosigue con los cojines de
inspiración otomí.
El mueble de la
televisión, práctico y espacioso, sirve como pequeño almacenaje de libros y elementos
decorativos como los cactus o las letras de madera, regalo de su hermana.
A ambos lados del
sofá se colocaron puntos de luz, en forma de lampara de pie en el lado de la chaise longue, y como lámpara de mesa en
el lado contrario, apoyada sobre unas mesas nido, decoradas con varias velas
aromáticas.
La parte del comedor
está presidida por una gran mesa de hierro forjado, comprada a los anteriores
propietarios de la casa, junto con las sillas de diseño, inspiradas en el
famoso modelo Eames. Se optó por
instalar una doble vitrina y una cómoda para así solventar los problemas de
espacio.
Encima del aparador
se instaló un gran espejo para dotar de más luz al salón. La repisa se aprovecha para soportar elementos
decorativos, como un gran farol, retratos familiares y un elefante de madera,
recuerdo de un viaje a Tailandia.
En la
sobria mesa del comedor se ha colocado un camino de mesa, realizado por su madre en patchwork y vainicas.
Implicarse
en la decoración de nuestra casa es una tarea sencilla y llena de satisfacción.
Los pequeños detalles son definitivamente los que marcan la diferencia.








