Decoración: Qué hacer con un cuarto pequeño sin ventana

Qué hacer con un cuarto pequeño sin ventana



Decorar cada casa es un reto porque el resultado final depende de muchos factores que se escapan a nuestra voluntad. El primero es el presupuesto que marca no la decoración sino la propia elección de la vivienda. El segundo las particulares del inmueble, que pueden convertir una estancia, sin buena distribución, en un espacio carente de funcionalidad. Y el tercero, el gusto y la imaginación de los propietarios, que nada tiene que ver con la capacidad económica de los mismos.

Por complicada que sea la distribución de un vivienda siempre se pueden buscar soluciones a la medida que no exijan demasiado desembolso económico. Y para muestra el ejemplo que hoy os mostramos. Un espacio de 2,12 por 2,80 metros, es decir menos de 6 metros cuadrados, sin luz natural y sin posibilidad de integrarlo en otra habitación.

La familia decidió que tal espacio sería ideal cómo un dormitorio de invitados, cómo un espacio extra para el almacenaje, o cómo un rincón tranquilo y cómodo para leer o relajarse a lo largo del día. Y por imposible que parecía conjugar los tres deseos se han conseguido con creces.



El espacio para el almacenaje se logró con dos sencillos armarios, encargados a un ebanista local, que se situaron estratégicamente a ambos lados de la puerta. Por lo tanto, no ocupan espacio visual y no le restan espacio a la estancia.


El sofá es el elemento más importante de la habitación. Se eligió un modelo clásico de una conocida marca sueca que aúna gran capacidad de almacenaje, gracias a los tres cajones que tiene; una cama individual que se transforma en cama doble; y un cómodo sofá para leer y relajarse.


La luz natural se consiguió abriendo, en una de las paredes, un hueco para instalar un cristal traslúcido que permite entrar la claridad, que se filtra a través de la escalera interior de la vivienda que goza de abundante luz. Un enorme espejo, situado sobre el sofá, duplica la luminosidad de la falsa ventana.



La ventana se integró perfectamente, sin resultar un elemento extraño, gracias al colorista cuadro, a la cruz búlgara, recuerdo de un viaje, o a la lámpara de brazo..


Una silla, de la misma marca comercial que el diván, cumple el papel de mesita de noche. Permite apoyar en ella la ropa, el despertador o el libro que estamos leyendo. No ocupa espacio y, además,  se pliega cuando es necesario.


En la pared opuesta a la ventana, se ha instalado otro cuadro con textura y temática similar, que juega con los mismos colores que definen la habitación. También se ha colocado un aplique para reforzar la intensidad de la luz.


El blanco, el verde y las pinceladas sienas o cremas de los textiles (funda nórdica, cojines y alfombra) ponen la nota alegre. Los primeros se adquirieron en el ya mencionado comercio sueco. La alfombra de lana se ha reciclado de otra vivienda.


No hay duda que esta distribución del espacio es muy funcional. Se ha logrado darle una finalidad al cuarto, iluminarlo con luz natural y crear un espacio estéticamente bonito. Es evidente que el reto se ha superado.





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