Nuestras mascotas: Laila (Gato siamés)
LAILA
Laila
llegó a mi casa de Oviedo cuando apenas tenía dos meses de vida, acompañada de
su hermano, de esto ya hace casi tres años. Nació la última semana de abril de
2014, en Villahormes (Llanes).
Físicamente
es preciosa, con el color característico de los siameses y con unos inmensos
ojos azules. Tiene un hermoso pelo, es rellena y redondita, con unas líneas muy
femeninas. Además le encanta comer, no le hace ascos a nada y todo le
aprovecha.
De
forma de ser es tremendamente tímida, asustadiza y desconfiada. A diferencia de
su hermano, huye en cuanto alguien llega a casa o siente el timbre de la
puerta. Aunque no es en absoluto agresiva, es difícil llegar a ella, lo que
hace que, cuando esto se consigue, se considere un gran triunfo y una
recompensa. Si no conociera su procedencia (casi se puede decir que la vi
nacer) y su pequeña existencia hasta el feliz día en que vino a vivir conmigo,
creería que había sido un animal maltratado, o de alguna manera traumatizado.
Nada de eso en absoluto. ¿Cuestión de carácter? Seguramente.
Como
digo, es la antítesis a su hermano, que es sociable y siempre está dispuesto a
irse con el primero que llegue.
Conmigo
está muy unida, claro está, y cuando me ve empieza a hacer tonterías, frotarse
por el suelo o contra algún mueble pidiéndome caricias. Eso no quita que cuando
estoy con ella, de repente dé un brinco y salga corriendo. Es imprevisible.
Uno
de los momentos mejores del día es cuando viene a tumbase a mi lado, primero
tantea y se va, se hace de rogar y después se acuesta totalmente en contacto
conmigo y ya puedo hacerle las caricias que quiera. Es absolutamente
gratificante para ambas.
Paradójicamente,
es muy dependiente. Cuando llegaron a mi casa, procedentes de un pueblo, yo ya
tenía otra gata con bastante edad (que nos ha dejado hace poco). Laila estuvo
muy apegada a ella el tiempo que compartieron, se adoptaron mutuamente como
madre e hija y tenían una gran complicidad entre féminas.
Ahora
lo hace con el hermano, cuando éste se queda cerrado en un armario o está
“desaparecido” en algún escondite, ella enseguida se pone a buscarlo y no está
tranquila hasta que lo encuentra.
Al
igual que pasa con los hijos humanos, los hay que nacidos de los mismos padres
y criados en el mismo ambiente, son totalmente diferentes. Pero como hijos que
son, se les quieren por igual, tengan el carácter que tengan.
Son
una razón importante para vivir y principal causa de felicidad. Espero
compartir mi vida con ellos durante muchos años.




