Nuestras mascotas: ¿Con qué juega nuestro perro?



¿Con qué juega nuestro perro?




Quien ha convivido o convive con un perro sabe que los objetos más apreciados para él son los calcetines y las zapatillas. Los maravillosos efluvios que desprenden unos y otros les traen locos. Por eso muchas veces, intencionadamente o mirando para otro lado, les dejamos que nos los “roben” para darles una inmensa alegría.

Los perros, como las personas, tienen caracteres distintos en función de la raza y de su propia personalidad. Por eso, unos son más destrozadores que otros al ser incapaces de controlar su propia fuerza.

Para evitar el aburrimiento y mantenerse activo, el perro necesita jugar con objetos que lo motiven. Evidentemente, el tratamiento que le da a sus juguetes un mastín, un caniche o un pastor alemán es muy distinto.

Vamos a repasar algunos de los modelos de juguetes más idóneos para nuestro perro. Recordando en todo momento que éstos tienen que estar homologados para que en el juego no corra ningún riesgo.


Los juguetes de goma, con sonido y que se pueden lanzar a modo de pelota resultan muy atractivos para los perros. Los huevos, a causa de su forma, generan movimientos y giros diferentes a las pelotas que no los dejan indiferentes.


Las pelotas de goma con púas han resultado todo un éxito en el mundo canino. Botan como las tradicionales pero dan mucho más juego al cogerlas. Además se dejan morder y resulta casi imposible romperlas para la mayoría de las razas. Con ellas el perro puede interaccionar con los humanos o jugar en solitario.


Los tradicionales mordedores no se pasan de moda porque responden a la necesidad que tiene el perro de morder. Destaca entre ellos el Kong que permite meter comida en su interior. El mordedor de cuerda trenzada, que muchas veces viene como un elemento más de los juguetes de diferentes texturas, resulta también muy buena opción. 


Los peluches son otros juguetes habituales y queridos por los perros. Tan pronto los miman, como si fueran sus cachorros,  como los golpean y los lanzan, como harían con una presa recién cazada. Este tipo de juguetes son los que más sufren la furia y la fuerza del perro porque son los  más débiles y, con frecuencia, duran muy poco entre sus garras.


Los muñecos de texturas diferentes y con acompañamiento de sonido resultan muy útiles porque funcionan a la vez como  peluches y como mordedores. La fragilidad de muchos de estos juguetes, a menudo, no puede hacer frente a la actividad y vitalidad del perro.


Y ocupando un lugar estrella está el trapo. El mejor sustituto de los amos. Por mucho que se lave, nuestro trapo conserva el olor de la familia y del hogar y siempre que lo tenga entre sus dientes o entre sus patas nuestro perro sentirá que no está solo. 

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