Jardinería: El poto
El poto
Una planta ideal para iniciarse en el
mundo de las plantas de interior, por su resistencia y larga duración, es el poto
(photo), de origen tropical que, en la actualidad, está muy popularizada. Es
apreciada también por la gran capacidad que tiene para purificar el aire de la estancia
donde está.
Al ser trepadora, resulta muy vistosa con sus tallos colgantes
de hojas de un verde intenso, con pequeñas manchas de color amarillo o tierra.
La ausencia de flores en el cultivo doméstico no es ningún obstáculo para su
estética. Con el paso del tiempo los tallos pueden perder hojas. Es el momento
de podarlos para que resulten más vistosos.
Se puede aprovechar para injertarlos.
Necesita
bastante luz, pero no con sol directo, para que sus hojas no pierdan color. Sin embargo, se puede aclimatar perfectamente a zonas más sombrías.
Para ello precisa de un periodo de adaptación.
Requiere
poca agua, ya que es muy sensible al exceso de humedad. Un riego moderado, cada
8 o 10 días, es suficiente en periodos sin calefacción, manteniendo siempre la
tierra ligeramente humedecida. La temperatura ambiental no debe bajar de los 10
grados.
Es
conveniente pasarle periódicamente un trapo húmedo por las hojas para quitarle el polvo y
conseguir que sus hojas brillen más.
En
hogares con mascotas, hay que tener cuidado de que los animales no lleguen a
ella (especialmente los gatos) porque la savia contiene una sustancia que
irrita la piel y las mucosas produciendo dermatitis. Si la mascota chupa o come
las hojas, las consecuencias son peores ya que el aparato digestivo se dañará y
generará fuertes y frecuentes vómitos, que requieren la visita urgente al veterinario.
Si
se agrupan varias plantas de potos en una estancia, el cromatismo de los mismos
produce una imagen visual impactante.
Tener una planta en casa es abrir una puerta a la naturaleza.





